Nos vimos tan distintos ese día
que fue imposible conocernos
nos oímos tan distintos ese día
que no pudimos hallar nuestra voz en el recuerdo.
Iban nuestras vidas con rumbos divergentes
nuestros caminos se hallaban distantes y aislados,
sin mensajes, ni añoranzas atrayentes.
¿Cómo suponer un encuentro insospechado?
La equis se produjo en un plano solitario
en un lugar inhóspito y lejano,
entre arbustos sedientos y rocas polvorientas,
sin protocolos, ni manteles, un día incalculado.
Nos vimos tan distintos ese día, no pudimos conocernos.
Y entonces hubo ausencia de culpas y reclamos,
hubo sí,>
una sonrisa, un abrazo y cruce de palabras
de nuevos amigos, recién relacionados.
Compartimos la vista de nubes y paisajes,
del aire perfumado compartimos un respiro;
hablamos de quehaceres, de las agendas personales,
y partimos en calma cada uno a su destino.
Y ahora que hablamos de ese encuentro
sabemos que estuvimos, y surgen las cuestiones;
resulta extraño, inverosímil, un evento tan hermoso,
¿el amor renacería, entre risas y rubores?
Ese idilio tan hermoso, forma parte del pasado.
Nos vamos sin adiós, despedirnos no es un drama,
porque no sabemos en qué tiempo o en qué sitio,
para vernos nos sorprendan las nuevas coordenadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario