Madre naturaleza, hoy admiro tu grandeza:
en tu seno germinó la semilla de la vida,
quizá el Big Bang fue una explosión de amor
y en tiempo prolongado de impetuosos
movimientos
se organizó la masa, con estructuras y energía.
Muy puntual en nuestro entorno planetario
germinó la semilla, fecundó el amor de Dios;
fue la tierra escogida para ser la verde esfera
con insistencia y vocación materna,
se dieron los procesos de la creación.
En la biósfera aparecimos las especies
con la dinámica del principio y el final,
paraíso, madre tierra o Pachamama,
amamantas criaturas, fortaleces y alimentas
el complejo misterio de la maternidad.:
Habitando el único planeta que con vida se
conoce
nos sentimos reyes con mucha vanidad;
con prepotencia, egoísmo y ambiciones sin
medida
somos destellos pasajeros que viajamos…
efímero tiempo con ilusión de eternidad
Cuesta entender lo frágil
que es nuestra existencia
que somos diminutos
ante la infinita creación,
como una gota de rocío
que se expone al sol ardiente
somos mortales,
vulnerables, jamás imprescindibles
atados tan solo por los
hilos del amor.
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